Esperemos que nunca uno de nuestros participantes tenga que escribir algo parecido a esto.
No sé como decírtelo, seguramente crees que lo haces por mi bien, pero no puedo evitar sentirme raro, molesto mal. Me regalaste el balón cuando apenas empezaba a andar. Aún no iba a la escuela y me apuntaste al equipo. Me gusta entrenar durante la semana, bromear con los compañeros y jugar el domingo, como lo hacen los equipos grandes, pero cuando vas a los partidos..... no sé. Ya no es como antes. Ahora no me das una palmada cuando termina el partido, ni me invitas a un bocata. Vas a la grada pensando que todos son enemigos. Insultas a los árbitros, a los entrenadores, a los jugadores a otros padres.... ¿Por que has cambiado?
Creo que sufres y no lo entiendo. Me repites que soy el mejor, que los demás no valen nada a mi lado, que quien diga lo contrario se equivoca, que solo vale ganar. Ese entrenador del que dices que es un inepto, es mi amigo, el que me enseño a divertirme jugando. El chaval que el otro día salió en mi puesto... ¿Te acuerda? Si hombre aquel que estuviste toda la tarde criticando porque "no sirve ni para llevarme la bolsa" como tú dices. Ese chico va a mi clase. Cuando lo vi el lunes. me dio vergüenza. No quiero decepcionarte, a veces pienso que no tengo suficiente calidad que no llegaré a ser profesional y a ganar cientos de millones, como tú quieres. Me agobias, hasta he llegado a pensar en dejarlo, pero m¡Me gusta Tanto!...
Papá, por favor no me obligues a decirte que no quiero que vengas a verme jugar.
lunes, 6 de abril de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por dar tu opinion y colaborar con el blog.